-Capitulo 18-
- Me han dicho anoche que no estabas en casa, cuando te he llamado.
- Pero estaba.
¿Sería Tom el responsable de que le hubiesen dicho eso a Gustav? ¿Significaba que a partir de ese momento sus llamadas iban a ser controladas y censuradas? De todos modos ya no importaba. Se iría de allí.
- Le he dicho a Tom que quiero el divorcio. Hoy me voy de esta casa.
Gustav sonrió, atravesó la alfombra del salón y le dijo:
- Querida, ¡es fantástico!
Cuando intentó besarla, _________ se apartó nerviosa.
- No, aquí no. No me parece bien.
Gustav se rió y dijo:
- Espero que te sientas mejor en mi apartamento esta noche.
- Gustav, no me voy a vivir contigo.
- Sí, podría ser perjudicial para tu divorcio. Tienes razón. Eres una chica sensata. Después del comportamiento de tu marido, no entiendo cómo puedes sentirte culpable de la pareja. Eso podría afectarte en el convenio de divorcio.
- No quiero nada de Tom.
- No seas tonta, _________. Ya sé que tienes la herencia de tu padre, pero...
_________ se puso tensa. ¿Por qué no hablaban más que de dinero? “Una larga trayectoria en la caza de mujeres ricas”, las palabras de Tom volvieron a su mente.
- Ése es un tema del que tenemos que hablar.
- Lo digo por ti. Tú no estas acostumbrada a las estrecheces. No soportaría ser el responsable de que te vengas a menos.
- No lo serás. Seré libre y seremos como cualquier otra pareja. Es mejor que te vayas ahora. No debieras estar aquí – _________ fue razonable.
- Relájate, por el amor de Dios – Gustav iba de un lado a otro de la habitación, observando los muebles antiguos y los cuadros.
- ¿Cuántas de estas cosas son tuyas? – preguntó con un suave silbido de admiración.
_________ vio en los ojos de Gustav una mirada de avaricia, y una cierta excitación reprimida ante lo que veía. Al notarlo, _________ sintió que algo moría en su interior.
De pronto miró el escritorio pequeño y elegante de su madre. Era el único mueble suyo. Se lo había regalado su padre cuando se había casado. Pero se sentía muy disgustada por la actitud de Gustav para pensar en los recuerdos de familia.
- Ninguna. De hecho, firmamos un acuerdo prematrimonial por el que renunciaba a estas cosas – mintió _________ -. ¿Y sabes cuál era el asunto de la herencia de mi padre en París? Que el dinero va a tener que emplearse en saldar deudas.
- ¿Deudas? Estas bromeando.
- No. Cuando me vaya de esta casa no tendré un centavo.
- ¡Pero eso no me lo habías dicho nunca! – exclamó él, y se calló repentinamente -. Antes de irte debieras pensar bien este asunto. Bien sabe Dios que sólo quiero lo mejor para ti...
- Por supuesto – interrumpió ella.
- Me sentiría realmente mal si tú renunciases a todo esto por mí. Lo que quiero decir es que... ¿Y si las cosas no funcionaran entre nosotros? Si te soy sincero, es demasiada responsabilidad para mí. Debemos pensar muy bien lo que hacemos.
Entonces dijo que tenía una cita. Era evidente que quería irse para pensar a solas lo que ella le había dicho.
_________ se sintió estúpida, decepcionada. Era evidente que Gustav quería que se divorciara de Tom pero siempre que se llevara consigo el dinero de él.
Subió y terminó. Gustav iba a desaparecer de su futuro, pero tampoco quería a Tom en él. Dejaría atrás el pasado. Ya no necesitaba ningún hombre en quien apoyarse.
- Me han dicho anoche que no estabas en casa, cuando te he llamado.
- Pero estaba.
¿Sería Tom el responsable de que le hubiesen dicho eso a Gustav? ¿Significaba que a partir de ese momento sus llamadas iban a ser controladas y censuradas? De todos modos ya no importaba. Se iría de allí.
- Le he dicho a Tom que quiero el divorcio. Hoy me voy de esta casa.
Gustav sonrió, atravesó la alfombra del salón y le dijo:
- Querida, ¡es fantástico!
Cuando intentó besarla, _________ se apartó nerviosa.
- No, aquí no. No me parece bien.
Gustav se rió y dijo:
- Espero que te sientas mejor en mi apartamento esta noche.
- Gustav, no me voy a vivir contigo.
- Sí, podría ser perjudicial para tu divorcio. Tienes razón. Eres una chica sensata. Después del comportamiento de tu marido, no entiendo cómo puedes sentirte culpable de la pareja. Eso podría afectarte en el convenio de divorcio.
- No quiero nada de Tom.
- No seas tonta, _________. Ya sé que tienes la herencia de tu padre, pero...
_________ se puso tensa. ¿Por qué no hablaban más que de dinero? “Una larga trayectoria en la caza de mujeres ricas”, las palabras de Tom volvieron a su mente.
- Ése es un tema del que tenemos que hablar.
- Lo digo por ti. Tú no estas acostumbrada a las estrecheces. No soportaría ser el responsable de que te vengas a menos.
- No lo serás. Seré libre y seremos como cualquier otra pareja. Es mejor que te vayas ahora. No debieras estar aquí – _________ fue razonable.
- Relájate, por el amor de Dios – Gustav iba de un lado a otro de la habitación, observando los muebles antiguos y los cuadros.
- ¿Cuántas de estas cosas son tuyas? – preguntó con un suave silbido de admiración.
_________ vio en los ojos de Gustav una mirada de avaricia, y una cierta excitación reprimida ante lo que veía. Al notarlo, _________ sintió que algo moría en su interior.
De pronto miró el escritorio pequeño y elegante de su madre. Era el único mueble suyo. Se lo había regalado su padre cuando se había casado. Pero se sentía muy disgustada por la actitud de Gustav para pensar en los recuerdos de familia.
- Ninguna. De hecho, firmamos un acuerdo prematrimonial por el que renunciaba a estas cosas – mintió _________ -. ¿Y sabes cuál era el asunto de la herencia de mi padre en París? Que el dinero va a tener que emplearse en saldar deudas.
- ¿Deudas? Estas bromeando.
- No. Cuando me vaya de esta casa no tendré un centavo.
- ¡Pero eso no me lo habías dicho nunca! – exclamó él, y se calló repentinamente -. Antes de irte debieras pensar bien este asunto. Bien sabe Dios que sólo quiero lo mejor para ti...
- Por supuesto – interrumpió ella.
- Me sentiría realmente mal si tú renunciases a todo esto por mí. Lo que quiero decir es que... ¿Y si las cosas no funcionaran entre nosotros? Si te soy sincero, es demasiada responsabilidad para mí. Debemos pensar muy bien lo que hacemos.
Entonces dijo que tenía una cita. Era evidente que quería irse para pensar a solas lo que ella le había dicho.
_________ se sintió estúpida, decepcionada. Era evidente que Gustav quería que se divorciara de Tom pero siempre que se llevara consigo el dinero de él.
Subió y terminó. Gustav iba a desaparecer de su futuro, pero tampoco quería a Tom en él. Dejaría atrás el pasado. Ya no necesitaba ningún hombre en quien apoyarse.
-Capitulo 19-
Todos los hombres la habían manipulado, desde su padre, pasando por Tom, hasta Gustav. Y ella los había dejado hacer. Sintió una furia incontenible.
Bajó sus maletas, llamó a un taxi. Boyce se preparó para acompañarla.
- No te necesito. Abandono a Tom.
Boyce se quedó pasmado. Pero pronto se enterarían todos.
Llegó el taxi. El taxista fue de gran ayuda en sugerirle un hotel. Al bajar compró el periódico. Lo primero era encontrar un lugar dónde vivir, y un trabajo.
Esa noche, a las diez, golpearon la puerta de su habitación. Cuando fue a abrir se encontró a Tom. Intentó cerrar la puerta nuevamente, pero sus manos fuertes se lo impidieron, forzándola a retroceder.
- ¿Cómo sabías dónde estaba?
- Boyce tuvo la brillante idea de seguirte – dijo Tom cerrando la puerta y apoyándose en ella.
- No tiene derecho a hacerlo – dijo ella amargamente.
- Él trabaja para mí. Y tú eres el objetivo número uno para cualquier secuestrador. Ha hecho lo que debía. Como yo, que voy a hacer lo que debo hacer.
- ¿Y qué se supone que es?
- No dejarte marchar.
_________ sintió un frío que la recorría de pies a cabeza.
- Eres como un perro que entierra un hueso y se olvida de él. ¡No tenías el más mínimo interés en ese hueso hasta que vino otro a desenterrarlo!
- Eres mi esposa.
- ¿Desde cuándo? ¿Crees que alimentándome y vistiéndome ya está todo cubierto? Bueno, puedes quedarte con tu ropa y tu comida y tu asqueroso dinero. No quiero nada. Igual que no te quiero a ti.
- Tú siempre me has querido...
- Has perdido el tren. Te he olvidado hace mucho tiempo – dijo _________ con una alegría llena de resentimiento.
- Pero aún quieres que pague por mi actitud –dijo Tom con rabia contenida -. Por eso te vas sin siquiera decírmelo. Ni siquiera una nota...
- ¿Y qué esperabas? Un “querido Tom, han sido unos cinco años horribles, adiós”?
- Lo has traído a mi casa – murmuró Tom bruscamente.
_________ se puso blanca, y se quedó muda ante la noticia de que Tom sabía que Gustav había estado en su casa.
- Y seguramente no te hubiese importado llevarlo a nuestra cama también.
_________ se rió cínicamente. Por fin tendría la oportunidad de decirle algunas cosas.
- ¡Jamás hemos tenido una cama nuestra!
- ¡Basta ya! Estoy tratando de no perder los estribos – dijo Tom tensando los músculos de la boca.
- ¡Me da igual! Quiero que te vayas.
- No me iré sin ti.
- ¿Por qué? ¿Qué tengo yo de especial? ¿Por qué no te vas con todas esas mujeres con las que andas? ¿O crees que no me entero de todo lo que pasa aquí? ¿O es que todas esas chicas atractivas eran una tapadera como lo era nuestro matrimonio? ¿Por qué quieres que me quede? ¿Es que eres homosexual y te sirvo para cubrir las formas?
En el mismo momento en que ella pronunció esas palabras, se arrepintió de ellas.
Los rasgos de la cara de Tom parecían a punto de estallar de furia.
- No... Homosexual no – mientras lo decía se quitó la chaqueta y se aflojó la corbata -. Tal vez necesites una demostración...
_________ sabía que no había peor insulto para Tom y en cierto modo se sentía satisfecha por haberlo disgustado tanto como él a ella.
- ¿Qué estás haciendo?
- Algo que debí hacer hace años – Tom se quitó la camisa dejándola junto a la chaqueta.
Todos los hombres la habían manipulado, desde su padre, pasando por Tom, hasta Gustav. Y ella los había dejado hacer. Sintió una furia incontenible.
Bajó sus maletas, llamó a un taxi. Boyce se preparó para acompañarla.
- No te necesito. Abandono a Tom.
Boyce se quedó pasmado. Pero pronto se enterarían todos.
Llegó el taxi. El taxista fue de gran ayuda en sugerirle un hotel. Al bajar compró el periódico. Lo primero era encontrar un lugar dónde vivir, y un trabajo.
Esa noche, a las diez, golpearon la puerta de su habitación. Cuando fue a abrir se encontró a Tom. Intentó cerrar la puerta nuevamente, pero sus manos fuertes se lo impidieron, forzándola a retroceder.
- ¿Cómo sabías dónde estaba?
- Boyce tuvo la brillante idea de seguirte – dijo Tom cerrando la puerta y apoyándose en ella.
- No tiene derecho a hacerlo – dijo ella amargamente.
- Él trabaja para mí. Y tú eres el objetivo número uno para cualquier secuestrador. Ha hecho lo que debía. Como yo, que voy a hacer lo que debo hacer.
- ¿Y qué se supone que es?
- No dejarte marchar.
_________ sintió un frío que la recorría de pies a cabeza.
- Eres como un perro que entierra un hueso y se olvida de él. ¡No tenías el más mínimo interés en ese hueso hasta que vino otro a desenterrarlo!
- Eres mi esposa.
- ¿Desde cuándo? ¿Crees que alimentándome y vistiéndome ya está todo cubierto? Bueno, puedes quedarte con tu ropa y tu comida y tu asqueroso dinero. No quiero nada. Igual que no te quiero a ti.
- Tú siempre me has querido...
- Has perdido el tren. Te he olvidado hace mucho tiempo – dijo _________ con una alegría llena de resentimiento.
- Pero aún quieres que pague por mi actitud –dijo Tom con rabia contenida -. Por eso te vas sin siquiera decírmelo. Ni siquiera una nota...
- ¿Y qué esperabas? Un “querido Tom, han sido unos cinco años horribles, adiós”?
- Lo has traído a mi casa – murmuró Tom bruscamente.
_________ se puso blanca, y se quedó muda ante la noticia de que Tom sabía que Gustav había estado en su casa.
- Y seguramente no te hubiese importado llevarlo a nuestra cama también.
_________ se rió cínicamente. Por fin tendría la oportunidad de decirle algunas cosas.
- ¡Jamás hemos tenido una cama nuestra!
- ¡Basta ya! Estoy tratando de no perder los estribos – dijo Tom tensando los músculos de la boca.
- ¡Me da igual! Quiero que te vayas.
- No me iré sin ti.
- ¿Por qué? ¿Qué tengo yo de especial? ¿Por qué no te vas con todas esas mujeres con las que andas? ¿O crees que no me entero de todo lo que pasa aquí? ¿O es que todas esas chicas atractivas eran una tapadera como lo era nuestro matrimonio? ¿Por qué quieres que me quede? ¿Es que eres homosexual y te sirvo para cubrir las formas?
En el mismo momento en que ella pronunció esas palabras, se arrepintió de ellas.
Los rasgos de la cara de Tom parecían a punto de estallar de furia.
- No... Homosexual no – mientras lo decía se quitó la chaqueta y se aflojó la corbata -. Tal vez necesites una demostración...
_________ sabía que no había peor insulto para Tom y en cierto modo se sentía satisfecha por haberlo disgustado tanto como él a ella.
- ¿Qué estás haciendo?
- Algo que debí hacer hace años – Tom se quitó la camisa dejándola junto a la chaqueta.
-Capitulo 20-
- ¿Puedes volver a ponerte la ropa, por favor? – dijo _________ titubeando, y sabía perfectamente que sus palabras sonaban ridículas, un hecho que poco la ayudaba en esa situación.
- ¿Te asusta ver algo que tal vez te guste? ¡Dios! Y pensar que estuve a punto de malgastar mi tiempo en cortejar a mi esposa. ¡Pensar que había pensado en hacer cosas estúpidas, como comprarte flores o invitarte a salir! Sube a esa cama.
- ¿Te has vuelto loco?
Antes que pudiera moverse, Tom la había alzado y la había depositado en un diván que había detrás de ella. Se subió encima de ella con tanta rapidez que no le quedó ni la más mínima esperanza de poder escapar. La situación la sobrepasaba.
- Eres mi esposa – la voz de Tom sonó como un gruñido, y por el tono empleado parecía que con esa afirmación estaba justificado.
- ¡Sal de encima! ¡Me estás aplastando! – le gritó _________ furiosa, rechazándolo con fuerza.- Ve a buscarte una chica guapa de las tuyas. Por lo menos con ella no necesitarás mentir.
- No miento. ¿Cómo iba a mentir?
Tom se apretó contra ella, metiendo una de sus piernas entre las de ella. Se movía desvergonzadamente, haciéndole notar la dura protuberancia de su masculinidad.
- No es ninguna mentira.
- Eres desagradable. – le dijo ella acalorada, mientras notaba un calor entre sus piernas.
- Te deseo – dijo él hundiendo su boca en la curva del cuello de _________.
- ¡No! – dijo _________ con pánico, a la vez que sentía que una espiral de sensaciones de calor se apoderaba de ella.
Él levantó su cabeza , y la miró con deseo. Entonces la besó apasionadamente, con un gesto que indudablemente quería expresar su posesión sobre ella y un intento por dominarla. Y ella lo sabía perfectamente; y luchaba por no sentir lo que sentía. Pero en cada movimiento de su lengua, él le demostraba que ella quería más y más. _________ alzó las manos hasta la piel satinada de los hombros de Tom, abrazándolo.
Rodaron por la cama, y él le quitó la camiseta, dejando al descubierto sus senos, que al rozar el vello del pecho de Tom le hicieron articular un gemido salvaje. Un segundo después, ella estaba echada de espaldas nuevamente, y las manos de él acariciaban las tiernas colinas que había descubierto un momento antes.
Ella cerró los ojos. Le faltaba el aliento, y la había abandonado totalmente su parte racional. La boca de Tom por fin alcanzó los pezones, y ella se arqueó de placer, con una ferocidad que jamás había conocido antes. Su corazón galopaba. Tom la acariciaba con la lengua y con los dientes, atormentándola con el placer de su boca en los pezones, que ya se habían erguido para él.
Entonces ella dirigió sus propios dedos a la cabellera de Tom, y gimió por la oleada de sensaciones que la invadía.
- Eres mía.- dijo él en un gemido, de manera que ella apenas se dio cuenta que hablaba en griego.
De todos modos ella no lo estaba escuchando atentamente. Entonces _________ alzó la cabeza y tocó la boca sensual de él con sus labios, y luego, de manera más descarada, con la punta de su lengua, imitó inconscientemente lo que él acababa de enseñarle. Tom se estremeció y aceptó la invitación, reaccionando con una pasión que la desbordó. Los brazos de él la apretaron tan fuerte, que apenas podía respirar.
Rodaron nuevamente, envueltos en una excitación que ninguno de los dos podía controlar.
_________ oyó el desgarro de la voz de Tom. Ella estaba perdida totalmente en la ola de calor y la fragancia de su cuerpo. Él estaba tan excitado, que su fragancia era como un afrodisíaco que le ponía la piel de gallina. Cada parte de su cuerpo musculoso en contacto con la piel de _________ la volvía loca de placer. Cada caricia era una incitación a más.
- ¿Puedes volver a ponerte la ropa, por favor? – dijo _________ titubeando, y sabía perfectamente que sus palabras sonaban ridículas, un hecho que poco la ayudaba en esa situación.
- ¿Te asusta ver algo que tal vez te guste? ¡Dios! Y pensar que estuve a punto de malgastar mi tiempo en cortejar a mi esposa. ¡Pensar que había pensado en hacer cosas estúpidas, como comprarte flores o invitarte a salir! Sube a esa cama.
- ¿Te has vuelto loco?
Antes que pudiera moverse, Tom la había alzado y la había depositado en un diván que había detrás de ella. Se subió encima de ella con tanta rapidez que no le quedó ni la más mínima esperanza de poder escapar. La situación la sobrepasaba.
- Eres mi esposa – la voz de Tom sonó como un gruñido, y por el tono empleado parecía que con esa afirmación estaba justificado.
- ¡Sal de encima! ¡Me estás aplastando! – le gritó _________ furiosa, rechazándolo con fuerza.- Ve a buscarte una chica guapa de las tuyas. Por lo menos con ella no necesitarás mentir.
- No miento. ¿Cómo iba a mentir?
Tom se apretó contra ella, metiendo una de sus piernas entre las de ella. Se movía desvergonzadamente, haciéndole notar la dura protuberancia de su masculinidad.
- No es ninguna mentira.
- Eres desagradable. – le dijo ella acalorada, mientras notaba un calor entre sus piernas.
- Te deseo – dijo él hundiendo su boca en la curva del cuello de _________.
- ¡No! – dijo _________ con pánico, a la vez que sentía que una espiral de sensaciones de calor se apoderaba de ella.
Él levantó su cabeza , y la miró con deseo. Entonces la besó apasionadamente, con un gesto que indudablemente quería expresar su posesión sobre ella y un intento por dominarla. Y ella lo sabía perfectamente; y luchaba por no sentir lo que sentía. Pero en cada movimiento de su lengua, él le demostraba que ella quería más y más. _________ alzó las manos hasta la piel satinada de los hombros de Tom, abrazándolo.
Rodaron por la cama, y él le quitó la camiseta, dejando al descubierto sus senos, que al rozar el vello del pecho de Tom le hicieron articular un gemido salvaje. Un segundo después, ella estaba echada de espaldas nuevamente, y las manos de él acariciaban las tiernas colinas que había descubierto un momento antes.
Ella cerró los ojos. Le faltaba el aliento, y la había abandonado totalmente su parte racional. La boca de Tom por fin alcanzó los pezones, y ella se arqueó de placer, con una ferocidad que jamás había conocido antes. Su corazón galopaba. Tom la acariciaba con la lengua y con los dientes, atormentándola con el placer de su boca en los pezones, que ya se habían erguido para él.
Entonces ella dirigió sus propios dedos a la cabellera de Tom, y gimió por la oleada de sensaciones que la invadía.
- Eres mía.- dijo él en un gemido, de manera que ella apenas se dio cuenta que hablaba en griego.
De todos modos ella no lo estaba escuchando atentamente. Entonces _________ alzó la cabeza y tocó la boca sensual de él con sus labios, y luego, de manera más descarada, con la punta de su lengua, imitó inconscientemente lo que él acababa de enseñarle. Tom se estremeció y aceptó la invitación, reaccionando con una pasión que la desbordó. Los brazos de él la apretaron tan fuerte, que apenas podía respirar.
Rodaron nuevamente, envueltos en una excitación que ninguno de los dos podía controlar.
_________ oyó el desgarro de la voz de Tom. Ella estaba perdida totalmente en la ola de calor y la fragancia de su cuerpo. Él estaba tan excitado, que su fragancia era como un afrodisíaco que le ponía la piel de gallina. Cada parte de su cuerpo musculoso en contacto con la piel de _________ la volvía loca de placer. Cada caricia era una incitación a más.
HOLA!!! DIOS ESTOY AVERGONZADA!!! NO SUBI EN UNA SEMANA ... LO SIENTO PERO ES QUE ESPERABA QUE FUERAN 3 POR LO MENOS PERO SOLO QUEDARON DOS ... DISCULPENME LAS QUE ESPERARON CAPS Y COMENTARON ... BUENO YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... ADIOS Y QUE ESTEN BIEN :))
:O:O no puede ser xfin están juntoooos que alegría, hay virgiiii xq me dejas así con esta ganas de seguir leyendo jajaja eres mala jum, me encantoooooo espero los próximos caps y espero que sean mañana virgi me muero x seguir leyéndolos!!!
ResponderBorrarSigueeeeeee
ResponderBorrarSigueeeee
ResponderBorrarSubeeee que estoy super intrigadaaaa!!!!
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