-Capitulo 24-
Apoyándose en la cama, decidió ponerse de pie. Pero se tambaleó como un borracho, admitiendo entonces que no se encontraba tan bien como ella había creído. Pero la obstinación la llevó a la suite anexa a la habitación.
Descubrió entonces accidentalmente su cara en el espejo del baño. Estaba horrible. Pálida, demacrada, el pelo en una madeja lacia y húmeda. Haciendo un esfuerzo se inclinó para abrir el grifo de la bañera. Por lo menos si estaba limpia se sentiría algo mejor.
- ¡Dios! ¿Qué demonios estás haciendo? – Tom se puso a un lado de la bañera.
Se erguía alto y elegante. Su aspecto la intimidaba, estaba atractivo con su traje color crema, que no hacía sino acentuar el color de su piel blanca.
- ¿Estás loca? ¡Deberías estar en la cama! – tronó la voz de Tom, no satisfecho con haberla asustado al encontrárselo.
- Quiero bañarme – dijo ella extremadamente débil. Por momentos le parecía verlo al lado de Eleni Kiriakos.
El corazón de _________ pareció detenerse. Y un escalofrío le recorrió el cuerpo.
- ¿Vas a darte un baño cuando apenas puedes ponerte de pie? - dijo él inclinándose para alzarla.
_________ estalló en llanto, desconcertándolo tanto como a sí misma. En ese momento pareció relajarse la tensión y ambos se abandonaron sorpresivamente a la expresión de sus sentimientos, como si alguien hubiese abierto de pronto la compuerta que los frenaba con firmeza.
Su efecto fue asombroso.
Tom soltó algo en griego, la alzó aun más y la acunó durante un segundo, mientras se disculpaba por haberla hecho sentir tan mal y le aseguraba que por supuesto que podía tomar un baño si tanto lo quería. Se trataba sólo de que ella había estado tan enferma, que él se había puesto muy tenso, y que tenía miedo de que pudiera descuidarse y tener una recaída. Tom parecía ponerse de rodillas, metafóricamente. Ella lo desconocía totalmente.
Diez minutos más tarde, _________ se metía en la bañera, y si no hubiese sido por la imagen de la doctora que se le aparecía por momentos, podría haberse sentido conmovida por la preocupación que parecía tener Tom. No podía entender, ahora menos que nunca, que su enfermedad la había dejado en un estado de confusión mayor, por qué Tom la había querido llevar a Grecia en un intento de hacer valer su matrimonio que no había valido nada desde el principio.
El lavado de su cabello la había dejado exhausta. Al salir del baño no se resistió a que Tom la llevase hasta la cama. Y a decir verdad le asombraba con la paciencia que la había esperado.
- Oigo el mar - dijo ella, identificando finalmente el sonido de fondo como olas.
- ¿Te acuerdas de algo del viaje hacia aquí? – le preguntó él mirándola fijamente.
- Nada – contestó ella en un suspiro.
- No estamos en Atenas. Como estabas enferma, no tenía sentido llevarte a casa de mi madre. Así que te traje aquí en lugar de llevarte allí.
- ¿Dónde es aquí?
- Tratos, una pequeña isla que compró mi padre poco antes de su muerte. Es el lugar perfecto para que te recuperes.
- ¿Una isla? – _________ se llevó la mano a la frente. La enfermedad no la dejaba pensar con claridad. Pero había algo que estaba claro por lo menos; no sabía nada de su marido, con quien llevaba casada cinco años.
Una criada sonriente los interrumpió para traer el desayuno. El estómago de _________ se alertó ante la vista de la bandeja, y entonces se dio cuenta de lo hambrienta que estaba.
- ¿Cuánto tiempo hace que estoy aquí? – preguntó.
- Dos días...
- ¿Dos?
En ese momento golpearon la puerta. Entró una adolescente con pantalón corto, un gracioso top, y el cabello negro colgándole en rizos negros.
- Veo que estás mejor…
Apoyándose en la cama, decidió ponerse de pie. Pero se tambaleó como un borracho, admitiendo entonces que no se encontraba tan bien como ella había creído. Pero la obstinación la llevó a la suite anexa a la habitación.
Descubrió entonces accidentalmente su cara en el espejo del baño. Estaba horrible. Pálida, demacrada, el pelo en una madeja lacia y húmeda. Haciendo un esfuerzo se inclinó para abrir el grifo de la bañera. Por lo menos si estaba limpia se sentiría algo mejor.
- ¡Dios! ¿Qué demonios estás haciendo? – Tom se puso a un lado de la bañera.
Se erguía alto y elegante. Su aspecto la intimidaba, estaba atractivo con su traje color crema, que no hacía sino acentuar el color de su piel blanca.
- ¿Estás loca? ¡Deberías estar en la cama! – tronó la voz de Tom, no satisfecho con haberla asustado al encontrárselo.
- Quiero bañarme – dijo ella extremadamente débil. Por momentos le parecía verlo al lado de Eleni Kiriakos.
El corazón de _________ pareció detenerse. Y un escalofrío le recorrió el cuerpo.
- ¿Vas a darte un baño cuando apenas puedes ponerte de pie? - dijo él inclinándose para alzarla.
_________ estalló en llanto, desconcertándolo tanto como a sí misma. En ese momento pareció relajarse la tensión y ambos se abandonaron sorpresivamente a la expresión de sus sentimientos, como si alguien hubiese abierto de pronto la compuerta que los frenaba con firmeza.
Su efecto fue asombroso.
Tom soltó algo en griego, la alzó aun más y la acunó durante un segundo, mientras se disculpaba por haberla hecho sentir tan mal y le aseguraba que por supuesto que podía tomar un baño si tanto lo quería. Se trataba sólo de que ella había estado tan enferma, que él se había puesto muy tenso, y que tenía miedo de que pudiera descuidarse y tener una recaída. Tom parecía ponerse de rodillas, metafóricamente. Ella lo desconocía totalmente.
Diez minutos más tarde, _________ se metía en la bañera, y si no hubiese sido por la imagen de la doctora que se le aparecía por momentos, podría haberse sentido conmovida por la preocupación que parecía tener Tom. No podía entender, ahora menos que nunca, que su enfermedad la había dejado en un estado de confusión mayor, por qué Tom la había querido llevar a Grecia en un intento de hacer valer su matrimonio que no había valido nada desde el principio.
El lavado de su cabello la había dejado exhausta. Al salir del baño no se resistió a que Tom la llevase hasta la cama. Y a decir verdad le asombraba con la paciencia que la había esperado.
- Oigo el mar - dijo ella, identificando finalmente el sonido de fondo como olas.
- ¿Te acuerdas de algo del viaje hacia aquí? – le preguntó él mirándola fijamente.
- Nada – contestó ella en un suspiro.
- No estamos en Atenas. Como estabas enferma, no tenía sentido llevarte a casa de mi madre. Así que te traje aquí en lugar de llevarte allí.
- ¿Dónde es aquí?
- Tratos, una pequeña isla que compró mi padre poco antes de su muerte. Es el lugar perfecto para que te recuperes.
- ¿Una isla? – _________ se llevó la mano a la frente. La enfermedad no la dejaba pensar con claridad. Pero había algo que estaba claro por lo menos; no sabía nada de su marido, con quien llevaba casada cinco años.
Una criada sonriente los interrumpió para traer el desayuno. El estómago de _________ se alertó ante la vista de la bandeja, y entonces se dio cuenta de lo hambrienta que estaba.
- ¿Cuánto tiempo hace que estoy aquí? – preguntó.
- Dos días...
- ¿Dos?
En ese momento golpearon la puerta. Entró una adolescente con pantalón corto, un gracioso top, y el cabello negro colgándole en rizos negros.
- Veo que estás mejor…
-Capitulo 25-
- _________, esta es mi sobrina, Isabela...
- Me llaman Isa – interrumpió la joven -. Fui a recibirte al aeropuerto, pero seguramente no me recordarás. Estabas prácticamente inconsciente.
- Recuerdo tu voz – sonrió _________, contagiada de la simpatía de la muchacha.
_________ volvió a sentir la embarazosa sensación de no conocer nada acerca de Tom. Era la sobrina de Tom. Podría tener docenas de sobrinas.
- _________ tiene que descansar. Es mejor que no le hables mucho – le advirtió Tom.
Isa se puso colorada, obviamente avergonzada por el comentario que ponía en evidencia su verborrea.
- Pero me gustaría mucho tener un poco de compañía – protestó _________.
- ¡Asombroso! Pensé que serías mayor. O tal vez seas mayor de lo que aparentas. ¿Qué edad tienes? – preguntó Isa.
- Isa... – dijo Tom.
- Veintidós.
- ¿Te casaste a los dieciséis? – Isa abrió los ojos grandes de asombro y miró a su tío.-¿Y tú estás de acuerdo con mis padres en que dieciséis años es poco para salir seriamente con un chico? – le preguntó molesta.
_________ reprimió una risa al ver el gesto de Tom avecinando una tormenta, y salió en ayuda de la graciosa adolescente, cambiando de tema.
- Hablas inglés perfectamente, Isa.
- Voy al colegio en Inglaterra. Me hubiese gustado saber tu edad. Te hubiese ido a visitar y te hubiese conocido hace años... A pesar de lo que todo el mundo decía.
Entonces Tom dijo algo en griego. Isa se puso rígida, y su hermosa cara se tensó al mismo tiempo que bajaba la cabeza.
- ¿Qué habría dicho la familia Kaulitz de la esposa de Tom, a quien no conocían?
- No dejes que te canse – dijo Tom resignado, yendo hacia la puerta.
- Los hombres son un poco pesados, a veces – murmuró Isa, y luego le dedicó una risita a _________.
- ¡Tienes razón! – dijo _________ riéndose, al mismo tiempo que se daba cuenta de lo deprimida que había estado hasta la llegada de Isa.
- Me ha costado convencerlo para que me dejara venir a verte. Tom siente siempre pena por mí por el aburrimiento que sufro cuando vengo a ver a mi familia en vacaciones.
- Supongo que todos tus amigos están en Inglaterra...
- ¡Oh! No es eso. Es que en mi familia son todos unos viejos. ¡Viven en el siglo pasado!
- ¿Tus padres?
- Bueno, me parece que son los más jóvenes. Algo más de cincuenta años...
- ¿Los más jóvenes? Tom tiene veintiocho. ¿Tu madre, o sea su hermana, es tan mayor?
- Y sus otras hermanas son aún más viejas. Mi abuela tiene alrededor de setenta, o un poco más.
_________ siempre había pensado que Tom sería el mayor de sus hermanos. Pero parecía que había sido un hijo tardío. Era extraño que hubiese una diferencia de veinte años entre hermanos.
- Si hubiese sabido cómo eras... tenía mucha curiosidad por conocerte.
- ¿Por eso me fuiste a recibir al aeropuerto?
- No. Eso era para decirte que eras bienvenida. En mi opinión la familia te ha tratado muy mal.
_________ sorbió el café.
- Yo...
- Y tú tenías entonces la edad que yo tengo ahora – continuó la chica, mientras se levantaba de la cama e iba hacia la ventana -. Yo me hubiese sentido muy mal si la familia de mi marido no hubiera querido saber nada de mí... ¡me hubiera dolido mucho, y hubiera estado furiosa con ellos!.
- _________, esta es mi sobrina, Isabela...
- Me llaman Isa – interrumpió la joven -. Fui a recibirte al aeropuerto, pero seguramente no me recordarás. Estabas prácticamente inconsciente.
- Recuerdo tu voz – sonrió _________, contagiada de la simpatía de la muchacha.
_________ volvió a sentir la embarazosa sensación de no conocer nada acerca de Tom. Era la sobrina de Tom. Podría tener docenas de sobrinas.
- _________ tiene que descansar. Es mejor que no le hables mucho – le advirtió Tom.
Isa se puso colorada, obviamente avergonzada por el comentario que ponía en evidencia su verborrea.
- Pero me gustaría mucho tener un poco de compañía – protestó _________.
- ¡Asombroso! Pensé que serías mayor. O tal vez seas mayor de lo que aparentas. ¿Qué edad tienes? – preguntó Isa.
- Isa... – dijo Tom.
- Veintidós.
- ¿Te casaste a los dieciséis? – Isa abrió los ojos grandes de asombro y miró a su tío.-¿Y tú estás de acuerdo con mis padres en que dieciséis años es poco para salir seriamente con un chico? – le preguntó molesta.
_________ reprimió una risa al ver el gesto de Tom avecinando una tormenta, y salió en ayuda de la graciosa adolescente, cambiando de tema.
- Hablas inglés perfectamente, Isa.
- Voy al colegio en Inglaterra. Me hubiese gustado saber tu edad. Te hubiese ido a visitar y te hubiese conocido hace años... A pesar de lo que todo el mundo decía.
Entonces Tom dijo algo en griego. Isa se puso rígida, y su hermosa cara se tensó al mismo tiempo que bajaba la cabeza.
- ¿Qué habría dicho la familia Kaulitz de la esposa de Tom, a quien no conocían?
- No dejes que te canse – dijo Tom resignado, yendo hacia la puerta.
- Los hombres son un poco pesados, a veces – murmuró Isa, y luego le dedicó una risita a _________.
- ¡Tienes razón! – dijo _________ riéndose, al mismo tiempo que se daba cuenta de lo deprimida que había estado hasta la llegada de Isa.
- Me ha costado convencerlo para que me dejara venir a verte. Tom siente siempre pena por mí por el aburrimiento que sufro cuando vengo a ver a mi familia en vacaciones.
- Supongo que todos tus amigos están en Inglaterra...
- ¡Oh! No es eso. Es que en mi familia son todos unos viejos. ¡Viven en el siglo pasado!
- ¿Tus padres?
- Bueno, me parece que son los más jóvenes. Algo más de cincuenta años...
- ¿Los más jóvenes? Tom tiene veintiocho. ¿Tu madre, o sea su hermana, es tan mayor?
- Y sus otras hermanas son aún más viejas. Mi abuela tiene alrededor de setenta, o un poco más.
_________ siempre había pensado que Tom sería el mayor de sus hermanos. Pero parecía que había sido un hijo tardío. Era extraño que hubiese una diferencia de veinte años entre hermanos.
- Si hubiese sabido cómo eras... tenía mucha curiosidad por conocerte.
- ¿Por eso me fuiste a recibir al aeropuerto?
- No. Eso era para decirte que eras bienvenida. En mi opinión la familia te ha tratado muy mal.
_________ sorbió el café.
- Yo...
- Y tú tenías entonces la edad que yo tengo ahora – continuó la chica, mientras se levantaba de la cama e iba hacia la ventana -. Yo me hubiese sentido muy mal si la familia de mi marido no hubiera querido saber nada de mí... ¡me hubiera dolido mucho, y hubiera estado furiosa con ellos!.
-Capitulo 26-
Por lo que parecía, Tom no la había mantenido alejada de su familia por propia decisión, sino que su familia la había rechazado. Pero ella no sentía ni pena ni furia. Pero su matrimonio no había sido normal. No debía preocuparse por algo como la falta de interés de su suegra, o su distancia hacia ella. Tenía cosas más importantes en qué pensar. Pero se alegraba de no ser una extraña para ellos...
- No estoy furiosa – dijo secamente.
- Pero era tan injusto... No tenías la culpa de que Tom se enamorase perdidamente de ti, y dejase a Eleni Kiriakos. Quiero decir, que hubiese sido peor que se enamorase de ti después de que se hubiese casado con ella.
Por suerte, _________ se libró de contestarle, porque una criada entró para dirigirse a Isa.
- ¡Dios! ¡Mi madre al teléfono! – protestó la joven -. Seguro que no hará ninguna pregunta, pero intentará sacarme toda la información que pueda sobre ti. Ella adora a Tom... - frunció el ceño, y por primera vez se fijó en la palidez de _________ -. Deberías dormir un poco. Se te ve cansada. Te veré luego.
“Increíble“, pensó, después de oír semejante revelación. Y sintió también que empezaba a salir de su estado de aletargamiento. Entonces se mordió los labios, para evitar un grito de asombro.
_________ no salía de su asombro. Tom y Eleni. Eleni y Tom. Hacía cinco años habían estado a punto de casarse. Hasta que el padre de _________ había intervenido en la elección. Sintió vértigo ante el significado de este hecho.
Eleni y Tom eran amantes. ¿Por qué insistía en que ella siguiera siendo su esposa? ¿Por qué había rechazado su propia libertad? ¿Por que quería casarse con Eleni? ¿O estaba satisfecho con mantener a la buena doctora como amante? Una amante que no se reprimía en presencia de su esposa...
_________ se estremeció. No había nada en el juramento hipocrático que impidiera semejante comportamiento. ¡Ahora comprendía por qué Tom no había querido decirle todo lo que le había costado su boda con ella!.
Él decía odiarla. No podía ser de otro modo. Y ahora se estaba vengando.
_________ hundió su cara en la almohada, con la sensación de ser la más desgraciada y estar más sola que nunca. Del mismo modo que Max Harrington había manipulado la vida de Tom forzándolo a una vida que él no había elegido, cinco años atrás, ahora Tom quería que su hija sufriera el mismo destino presionándola para permanecer a su lado.
Tom se había sentido atraído por su esposa el día que ésta le había dicho que estaba enamorada de otro hombre. Hasta entonces había creído que ella aún lo amaba, y la había estado castigando con su indiferencia para que pagase los pecados de su padre.
Aun no sabía que Gustav había desaparecido de su vida, pero estaba dispuesto a conseguir que así fuera. Tal vez por lo de “ojo por ojo, diente por diente”. Él había sido privado de Eleni, quizás ahora quisiera que _________ también perdiese a su amor. Su padre siempre había sido inalcanzable a causa de su chantaje, pero ella era un objeto fácil para la venganza. Y Tom era un sádico. Incluso había representado el papel de hombre apasionado con ella, cuando ahora quedaba claro que había sido todo planeado para desquitarse. En su momento ella había pensado que él le había querido demostrar que podían tener un matrimonio de verdad, y que quería hacerla tambalear en su convencimiento de que amaba a Gustav.
Pero ahora veía que el motivo por el que había hecho el amor con ella era aún más humillante.
Ella había caído en las redes de su maestría sexual. La había seducido para dejarla más confusa aún. _________ se sentía degradada por su propia vulnerabilidad.
El cansancio la había llevado a un sueño intranquilo pero largo. Se despertó pasada la medianoche, y se dio cuenta de que llevaba durmiendo doce horas. Era evidente que físicamente le había hecho bien, si bien se sentía muy hambrienta.
Se puso la bata y fue a buscar comida. Su mente vagaba por pensamientos oscuros y angustiosos cuando de pronto se encontró a Tom, silencioso, a su paso hacia la suite. Se llevó el susto de su vida.
- ¿Buscas un teléfono, pequeña?
En la penumbra, los rasgos de Tom parecían los de una escultura.
- ¿Un... teléfono?
- Por la duración de tus llamadas a Schafer, pareciera que encuentras en ellas un buen sustituto del sexo – murmuró con insolencia -. Y llevas como cuarenta y ocho horas sin tu ración. De todos modos, si eso es lo que quieres, podría aceptar el desafío y llamarte desde un teléfono interno. Estoy dispuesto a demostrarte que también eso lo hago mejor que él.
- ¡Eres perverso!
- Me estás empezando a dar pena, tu pobre Adonis. ¿Cuánto lleváis juntos? ¿Dos meses y medio de manitas, suspiros, y dulces conversaciones?
- ¡Es cosa mía! – gritó ella apretando los dientes de rabia.
- Pero ya ves, me muero por conocer todos los detalles...
- Tengo hambre – dijo con debilidad.
- No creo que estuvieses hambrienta de él. Tal vez sí de un romance y de que te prestasen atención. Lo comprendo.
- Eres tan primitivo. ¡Deberías estar en una jaula! – _________ perdió el control ante la arrogancia de Tom.
- ¡Por lo menos me intereso de los motivos que te llevaron a sentirte atraída por un tipo de tercera clase como Schafer! – le soltó él lleno de rabia.
- Tengo mal gusto, Tom. ¿No lo sabías? Después de todo una vez fui capaz de elegirte.
_________ se estaba poniendo cada vez más furiosa. Tom no estaba celoso de Gustav, sino que se sentía herido en su orgullo de macho. No podía soportar que su esposa prefiriera a otro. Y no era momento para admitir que Gustav era tan de tercera como Tom había dicho.
- Necesitas... – empezó Tom.
- Bueno, no necesito que me quites la ropa como la última vez.
Hubo un silencio impenetrable. Tom se quedó mirándola, y de pronto soltó una risotada. _________ estaba roja de rabia y desconcertada. Cuando hizo ademán de seguir su camino, él la retuvo y la devolvió a la habitación que acababa de salir.
- ¿Has dicho que tenías hambre, no? Pediré que te traigan comida – dijo abruptamente.
Tom la sentó en un sofá. Ella entrelazó sus manos en un gesto de ansiedad que pretendía sofocar la revolución interna que le producía sentirse bajo la influencia y el poder de Tom. Era imprevisible. Alguna vez eso le había atraído enormemente. Era tan distinto a ella. Pero ahora se daba cuenta del carisma que tenía. Lo había notado cuando se había reído.
¿Qué le extrañaba de la situación, entonces? Sí, era extremadamente atractivo, devastadoramente sexy, muy sexy realmente. No podía evitarlo. Él era así, simplemente. Lo había observado en fiestas, en cenas, cómo llamaba la atención de todas las mujeres. Y era algo que él sabía perfectamente. Probablemente su madre y sus hermanas lo adoraban. Así que natural que ella también se viera atraída por ese magnetismo. Y que una sola sonrisa suya la dejara indefensa. Era natural su reacción hacia él. No había nada más. Sólo que era una mujer, y que era humana.
- Me alegro de que te sientas mejor. Pero se te ve muy seria.
_________ respiró hondo, y descubrió en el rostro de Tom las huellas del estallido de humor que había expresado anteriormente.
Por lo que parecía, Tom no la había mantenido alejada de su familia por propia decisión, sino que su familia la había rechazado. Pero ella no sentía ni pena ni furia. Pero su matrimonio no había sido normal. No debía preocuparse por algo como la falta de interés de su suegra, o su distancia hacia ella. Tenía cosas más importantes en qué pensar. Pero se alegraba de no ser una extraña para ellos...
- No estoy furiosa – dijo secamente.
- Pero era tan injusto... No tenías la culpa de que Tom se enamorase perdidamente de ti, y dejase a Eleni Kiriakos. Quiero decir, que hubiese sido peor que se enamorase de ti después de que se hubiese casado con ella.
Por suerte, _________ se libró de contestarle, porque una criada entró para dirigirse a Isa.
- ¡Dios! ¡Mi madre al teléfono! – protestó la joven -. Seguro que no hará ninguna pregunta, pero intentará sacarme toda la información que pueda sobre ti. Ella adora a Tom... - frunció el ceño, y por primera vez se fijó en la palidez de _________ -. Deberías dormir un poco. Se te ve cansada. Te veré luego.
“Increíble“, pensó, después de oír semejante revelación. Y sintió también que empezaba a salir de su estado de aletargamiento. Entonces se mordió los labios, para evitar un grito de asombro.
_________ no salía de su asombro. Tom y Eleni. Eleni y Tom. Hacía cinco años habían estado a punto de casarse. Hasta que el padre de _________ había intervenido en la elección. Sintió vértigo ante el significado de este hecho.
Eleni y Tom eran amantes. ¿Por qué insistía en que ella siguiera siendo su esposa? ¿Por qué había rechazado su propia libertad? ¿Por que quería casarse con Eleni? ¿O estaba satisfecho con mantener a la buena doctora como amante? Una amante que no se reprimía en presencia de su esposa...
_________ se estremeció. No había nada en el juramento hipocrático que impidiera semejante comportamiento. ¡Ahora comprendía por qué Tom no había querido decirle todo lo que le había costado su boda con ella!.
Él decía odiarla. No podía ser de otro modo. Y ahora se estaba vengando.
_________ hundió su cara en la almohada, con la sensación de ser la más desgraciada y estar más sola que nunca. Del mismo modo que Max Harrington había manipulado la vida de Tom forzándolo a una vida que él no había elegido, cinco años atrás, ahora Tom quería que su hija sufriera el mismo destino presionándola para permanecer a su lado.
Tom se había sentido atraído por su esposa el día que ésta le había dicho que estaba enamorada de otro hombre. Hasta entonces había creído que ella aún lo amaba, y la había estado castigando con su indiferencia para que pagase los pecados de su padre.
Aun no sabía que Gustav había desaparecido de su vida, pero estaba dispuesto a conseguir que así fuera. Tal vez por lo de “ojo por ojo, diente por diente”. Él había sido privado de Eleni, quizás ahora quisiera que _________ también perdiese a su amor. Su padre siempre había sido inalcanzable a causa de su chantaje, pero ella era un objeto fácil para la venganza. Y Tom era un sádico. Incluso había representado el papel de hombre apasionado con ella, cuando ahora quedaba claro que había sido todo planeado para desquitarse. En su momento ella había pensado que él le había querido demostrar que podían tener un matrimonio de verdad, y que quería hacerla tambalear en su convencimiento de que amaba a Gustav.
Pero ahora veía que el motivo por el que había hecho el amor con ella era aún más humillante.
Ella había caído en las redes de su maestría sexual. La había seducido para dejarla más confusa aún. _________ se sentía degradada por su propia vulnerabilidad.
El cansancio la había llevado a un sueño intranquilo pero largo. Se despertó pasada la medianoche, y se dio cuenta de que llevaba durmiendo doce horas. Era evidente que físicamente le había hecho bien, si bien se sentía muy hambrienta.
Se puso la bata y fue a buscar comida. Su mente vagaba por pensamientos oscuros y angustiosos cuando de pronto se encontró a Tom, silencioso, a su paso hacia la suite. Se llevó el susto de su vida.
- ¿Buscas un teléfono, pequeña?
En la penumbra, los rasgos de Tom parecían los de una escultura.
- ¿Un... teléfono?
- Por la duración de tus llamadas a Schafer, pareciera que encuentras en ellas un buen sustituto del sexo – murmuró con insolencia -. Y llevas como cuarenta y ocho horas sin tu ración. De todos modos, si eso es lo que quieres, podría aceptar el desafío y llamarte desde un teléfono interno. Estoy dispuesto a demostrarte que también eso lo hago mejor que él.
- ¡Eres perverso!
- Me estás empezando a dar pena, tu pobre Adonis. ¿Cuánto lleváis juntos? ¿Dos meses y medio de manitas, suspiros, y dulces conversaciones?
- ¡Es cosa mía! – gritó ella apretando los dientes de rabia.
- Pero ya ves, me muero por conocer todos los detalles...
- Tengo hambre – dijo con debilidad.
- No creo que estuvieses hambrienta de él. Tal vez sí de un romance y de que te prestasen atención. Lo comprendo.
- Eres tan primitivo. ¡Deberías estar en una jaula! – _________ perdió el control ante la arrogancia de Tom.
- ¡Por lo menos me intereso de los motivos que te llevaron a sentirte atraída por un tipo de tercera clase como Schafer! – le soltó él lleno de rabia.
- Tengo mal gusto, Tom. ¿No lo sabías? Después de todo una vez fui capaz de elegirte.
_________ se estaba poniendo cada vez más furiosa. Tom no estaba celoso de Gustav, sino que se sentía herido en su orgullo de macho. No podía soportar que su esposa prefiriera a otro. Y no era momento para admitir que Gustav era tan de tercera como Tom había dicho.
- Necesitas... – empezó Tom.
- Bueno, no necesito que me quites la ropa como la última vez.
Hubo un silencio impenetrable. Tom se quedó mirándola, y de pronto soltó una risotada. _________ estaba roja de rabia y desconcertada. Cuando hizo ademán de seguir su camino, él la retuvo y la devolvió a la habitación que acababa de salir.
- ¿Has dicho que tenías hambre, no? Pediré que te traigan comida – dijo abruptamente.
Tom la sentó en un sofá. Ella entrelazó sus manos en un gesto de ansiedad que pretendía sofocar la revolución interna que le producía sentirse bajo la influencia y el poder de Tom. Era imprevisible. Alguna vez eso le había atraído enormemente. Era tan distinto a ella. Pero ahora se daba cuenta del carisma que tenía. Lo había notado cuando se había reído.
¿Qué le extrañaba de la situación, entonces? Sí, era extremadamente atractivo, devastadoramente sexy, muy sexy realmente. No podía evitarlo. Él era así, simplemente. Lo había observado en fiestas, en cenas, cómo llamaba la atención de todas las mujeres. Y era algo que él sabía perfectamente. Probablemente su madre y sus hermanas lo adoraban. Así que natural que ella también se viera atraída por ese magnetismo. Y que una sola sonrisa suya la dejara indefensa. Era natural su reacción hacia él. No había nada más. Sólo que era una mujer, y que era humana.
- Me alegro de que te sientas mejor. Pero se te ve muy seria.
_________ respiró hondo, y descubrió en el rostro de Tom las huellas del estallido de humor que había expresado anteriormente.
HOLA!! AQUI ESTAN LOS NUEVOS CAPS ... HASTA PRONTO
Tom no debería actuar de esa manera con ella, ella no tiene la culpa de lo que el papa de ella hizo :S ahora entiendo todo Eleni y Tom se iban a casar y ahora son amantes.. hay pobre (Tn) y ahora que pasara??? me muero x saber virgi espero el próximo cap, me encanto..
ResponderBorrarSube pronto: )
ResponderBorrarSigueeeee
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