lunes, 1 de junio de 2015

.- un matrimonio diferente .- 9 10 y 11

-Capitulo 09-
Pero estaba indignada. No entendía cómo se había atrevido a tocarla. No tenía derecho. Y además, seguramente, le era infiel con alguna mujer. Y por descontado se hubiera aprovechado de su deseo, en caso de que hubiese existido. Él era así. Estaba acostumbrado a tomar, no a dar.
Tom había trabajado duramente para levantar las empresas familiares que había heredado, la herencia de los Kaulitz. Nadie le había regalado nada, ni le había hecho favores. Y él no hacía tampoco. Pero seguía a sus enemigos hasta la muerte, y cuando tenía a su presa, regresaba victorioso. Luchaba constantemente por su supremacía.
Ése había sido el aspecto del carácter de Tom que Max había valorado más. Y finalmente le había servido a Tom en bandeja de plata, tratando de convencerla de que aunque él no hubiese hablado de amor, sería un perfecto marido.
¿De qué marido hablaba su padre? Ella jamás había tenido un marido. Pero cinco años atrás ella no había podido adivinar el futuro.
Lo curioso era que sus recuerdos de los primeros encuentros no coincidían en absoluto con lo de él. Había terminado la escuela secundaria, y había perfeccionado la técnica en arreglos florales, ¡qué tontería! Deberían haberle enseñado mejor, un curso sobre hombres...
Tom había aparecido en la entrada de la sala de música, sin que nadie lo hubiese invitado o llamado. Lo habían hecho esperar a Max en la sala de espera y él debía haberla visto por la ventana, porque para llegar a la sala de música tenía que salir de la sala de espera, atravesar el hall, pasar por la otra habitación y entrar a la sala de música a través de un ventanal. Así que, ¿Cómo podía tener el descaro de decirle que ella había preparado el encuentro?
Lo había visto de pronto en la entrada y, si, se había enamorado de él a primera vista. Su presencia la había impactado. Era como un dios griego que se le había aparecido en todo su esplendor.
- Eres una bocanada de aire de primavera en este triste paisaje de invierno – le había dicho Tom.
Y probablemente lo había copiado de alguien, pero él había pronunciado esas palabras.
A ella no se le había ocurrido que él estuviese interesado en ella, sino en las plantas. Porque había surgido una conversación entre ellos. No había demostrado su falta de interés e ignorancia hacia el mundo vegetal, y ella se había dejado engañar.
Incluso le había dicho que sus ojos hacían juego con las violetas, y ese cumplido le había salido tan torpe como el primero, lo que le dio la impresión a _________ de ser un hombre tímido, a pesar de disimularlo con cierta sofisticación.
- ¿Tímido Tom?
Él no le había dicho nada sobre su cita con su padre. Parecía haberlo olvidado más bien, hasta que la empleada había ido a decirle que su padre le llamaba y entonces se había quedado desconcertada al encontrarla con Tom.
Le diré que lo está esperando – le había dicho _________ a Tom, y había subido rápidamente hasta la biblioteca de su padre.
- ¿Quién es él? – le había preguntado a su padre con interés y ensoñación.
- Tom Kaulitz– su padre la había mirado achicando los ojos.
- Lleva aquí un montón de tiempo. ¿No crees que debiéramos invitarlo a cenar?
- Parece que ha tenido éxito...
- ¿Está casado?
Y lo habían invitado a cenar. Había sido culpa suya, enteramente culpa suya. Su padre había pedido disculpas a Tom y luego los había dejado solos, y en ese rato Tom le había hecho un montón de preguntas personales a _________. No se había molestado en averiguar si tenía la edad apropiada. Sabía perfectamente la edad que ella tenía.
Al día siguiente la había llevado a dar una vuelta en coche, pero su padre dudó en darle su consentimiento. Este hecho la había puesto en evidencia delante de Tom, quien no habría tenido la menor duda acerca de la sobreprotección de su padre.

-Capitulo 10-
- Tengo la sospecha de que tu padre te va a mirar de arriba abajo a ver si tienes huellas dactilares en algún sitio cuando vuelvas, así que no te besaré. No sé qué estoy haciendo aquí contigo. Eres demasiado joven para mí.
Y ella había sufrido mucho en la semana siguiente a su encuentro con él, porque él no la llamaba ni daba señales de vida. A Max la historia le hacía poca gracia, y le había aconsejado que era mejor que no entregara su corazón.
- Kaulitz puede tener a la mujer que quiera. Pero no quiero que te ronde, a menos que tenga en la cabeza la idea de casarse contigo.
- ¿Y se lo has dicho? – le preguntó alarmada.
- Puede que tú no te valores. Pero yo sí. Te he enviado a los mejores colegios para asegurarme que tuvieses un lugar digno con quien estuvieras. Quiero que te cases bien. Un escarceo amoroso con Kaulitz es algo que no está en tu agenda. Y puedes estar segura de que no ofrecerá ninguna otra cosa, a no ser que le resulte rentable.
Tom había aparecido la segunda semana inesperadamente, con una actitud agresiva con ella. Se volvió a quedar a cenar. Max se encontraba de un buen humor increíble. Pero estaba muy tranquilo, y los observaba todo el tiempo, agregando poco a la conversación.
Dos días más tarde, su padre la había hecho ir a su biblioteca y le había informado de que él era el dueño de innumerables acciones en una compañía naviera llamada Petrakis International, acciones en las que Tom tenía un interés extremo.
- Así que se las he ofrecido a él gratis como regalo de bodas – concluyó Max.
_________ se había quedado consternada. Sí, ella estaba loca por Tom. Pero que su padre le hubiese ofrecido un capital por casarse con ella le parecía humillante.
- Tom es griego. Comprende este tipo de trato – le había asegurado -. Y espero que tú también comprendas que un hombre tan duro como Tom jamás hubiese pensado en el matrimonio a no ser que fuese una ventaja económica para él. Esas acciones serán tu dote. La elección es tuya. ¿Lo quieres o no?
_________ había salido corriendo de la habitación, llorando de rabia y desesperación.
Al día siguiente, Max le había informado acerca de su deficiencia cardiaca. Le había dicho que no sabía cuánto iba a vivir, y que estaba sinceramente preocupada por su futuro. Era otro golpe para _________. Max había puesto a Tom por los cielos. Según Max, Tom era como un diamante en bruto por el medio social en el que se había criado, pero la iba a tratar con respeto y honor como a su esposa. Ese tipo de arreglo era algo común en Grecia. Si se casaba con Tom estaría a salvo, segura por el resto de su vida.
- ¡Pero no me ama! – había protestado.
Max la miró fríamente y le dijo:
- Te desea...
- No tanto como a esas acciones – protestó en voz baja.
- Depende de ti lo que este matrimonio resulte. Te estoy dando la oportunidad de casarte con el hombre que amas.
_________ volvió al presente, y se retorció las manos. Su padre le había servido a Tom en bandeja de plata. Se lo había dado encadenado y esposado a cuenta de un chantaje. ¡Cómo no lo había sospechado!
Se oyó un golpe en la puerta. Era una criada anunciando la cena. _________ no podía creer que fuera ya la hora de la cena. Gustav la llamaba todas las noches a las ocho. Sabía que ella jamás salía de noche. ¿Le habría dicho Petros que se había ido a París? Levantó el auricular del teléfono de la habitación y marcó el número de su apartamento.
- ¿Dónde diablos estás? – contestó Gustav inmediatamente -. Petros me ha dicho que “el señor y la señora Kaulitz no estaban”. ¿Qué quiere decir eso?
- Hemos volado a París...
- ¿Hemos?
- Mira, había un problema con la herencia de mi padre y tuve que venir. Mañana estaré en casa, querido. Te amo.
- ¿Qué tipo de problema?
- Nada importante – ocultó _________. No quería contarle los detalles sórdidos del asunto a Gustav, al menos por teléfono.
- ¿Va a mostrarte las maravillas de París, entonces? – se burló Gustav.
- ¿Salir con Tom? ¡Estás bromeando¡ – forzó una risa, aliviada de que Gustav no estuviera enfadado -. Te echo mucho de menos. He pensado en ti todo el tiempo.
- No veo la hora de que llegue mañana.
- Se me hará eterno... – dijo. “Pero no puedo usar nuevamente a Charlie”, pensó, recordando a Boyce, y preguntándose cómo podía quitarse de encima al guardaespaldas.
Pero _________ se sentía un poco culpable de sus citas con Gustav, ya que cuando ella se había casado en la iglesia, había hecho unas promesas en las que entonces creía...
- ¿Por qué eres tan cobarde y no le planteas el divorcio, ya que a él le importas tan poco? – le decía innumerables veces.
_________ suspiró hondo, bajó el auricular en un gesto que quería relajar su tensión.
Un escalofrío recorrió todo su cuerpo después de dejar caer el auricular. Tom estaba de pie, silencioso y quieto, como una estatua. _________ se quedó paralizada ante semejante visión.
Quiso decir “Tom..”, pero no pudo articular una palabra.
- La cena... – murmuró Tom -. Pero termina la llamada primero.
Levantando el auricular como un autómata dijo:
- Adiós – y colgó.

-Capitulo 11-
Su corazón bombeaba sin parar. Lo vio alejarse de la habitación. No podía haberla oído. En ese caso, seguramente le habría dicho algo. O reaccionado de alguna manera. En cambio, Tom había sonreído.
Al abandonar la habitación, lo oyó decir al criado que ya no lo quería. ¿Habría planeado salir a cenar fuera y luego habría cambiado de parecer? Esperaba que no fuera por su causa. Pero era difícil que Tom hiciera algo por ella.
- Tengo que hacer unas llamadas. No me esperes para cenar.
_________ comió sin ganas. Se sentía culpable, irritada, confusa. Toda su vida había sido una persona honrada y sincera, hasta que había conocido a Gustav hacía tres meses. Había sido un encuentro accidental, en Harrods. Habían charlado, reído, tomado café. Todo muy inocente. La segunda vez también se habían encontrado por casualidad.
¿Por qué se sentía de ese modo? No tenía más que pedirle el divorcio a Tom. A él jamás le habían importado los sentimientos de ella. Ella había tenido que sufrir el chismorreo publico y de la prensa, viéndolo fotografiado con distintas mujeres. Pero eso no era excusa para hacer lo mismo que él.
Llevaba por el cansancio y la tensión de todo el día, _________ decidió irse a la cama. Se lamentó de no tener un camisón. Por fin se metió entre las sábanas desnuda. Y después de darle más vueltas a la cabeza, decidió pedirle el divorcio a Tom al día siguiente.
Se despertó sobresaltada. Las luces estaban encendidas, y pestañeó insistentemente como para saber si era un sueño o la realidad. No se acordaba siquiera de dónde había dormido, y cuando se sentó en la cama aún estaba totalmente desorientada. Pero entonces vio a Tom, algo alejado de la cama. Tenía un aspecto horrible, ése fue el primer pensamiento de _________, luego atinó a taparse su desnudez con la sábana. Le brillaba el pelo castaño, estaba sin corbata, y tenía la blanca camisa de seda medio desabrochada, lo que permitía la visión de un pecho masculino ancho y bronceado, adornado con ricitos de pelo castaño. Los rasgos tensos, la piel pálida. Parecía estar bajo los efectos de un shock.
- ¿Qué ocurre? ¿Ocurre algo malo? – musitó ella a la vez que bostezaba y descubría en su reloj que era casi de madrugada.
- Me has deshonrado – dijo con un acento quebrado.
_________ lo miró medio dormida aún.
- No comprendo, ¿qué dices?
- Mi mujer con otro hombre... – le dijo con una expresión de ferocidad en los ojos.
Pero _________ estaba más asombrada por la frase “mi mujer”, que había pronunciado, que por el descubrimiento de su infidelidad. Jamás usaba ese término. Y era ofensivo y ridículo incluso en el contexto de ese matrimonio.
- No lo niegas – agregó.
¿Qué pensaba? ¿Qué iba a estar como Penélope, esperando a su marido? Era cierto que había estado así durante casi cinco años, pero eso no podía durar eternamente. ¿Y qué le importaba además?
- ¿Cómo lo has descubierto? – preguntó ella no tan firmemente como hubiera querido.
- Parece que no te das cuenta de la magnitud de tu ofensa.
- ¿Has estado bebiendo? – preguntó _________ débilmente, pensando que tal vez fuera el motivo de su reacción melodramática.
- ¿Qué tiene que ver eso? ¡Te he oído hablar por teléfono con tu amante! ¡Y no podía creerlo!
- ¡Oh! – debía haberlo imaginado. Pero él era tan retorcido, que no había demostrado nada en su momento.
- Tengo las facturas del teléfono y también el número al que has llamado desde aquí, y es el mismo número.
- Te lo habría dicho si me lo hubieses preguntado – _________ sentía una extraña sensación desagradable que no podía identificar.




HOLA!!! OH OH!!! YA DESCUBRIERON A LA RAYA ... AHORA DIGANME USTEDES COMO CREEN QUE REACCIONARA TOM?? COMENTEN ... PORFA 3 O MAS ADIOS :))

3 comentarios:

  1. :O ya descubrieron a la Rayita oh my god y ahora que hará Tom?? me dejaste intrigada virgi me muero x leer los próximos caps.. sube pronto please!!!!

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  2. Omg , que pasaraaaaaa muero por sabes xd asique please. Subeeee pronto bye cuidate

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  3. Omg
    Ya la descubrieron o.O
    Sube pronto. *.*

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